lunes, 24 de julio de 2017
Maria Callas
Giuseppe Verdi (1813 - 1901)
“Il trovatore”
Leonora: Maria Callas
Der Graf von Luna / The Count of Luna: Rolando Panerai
Azucena: Fedora Barbieri
Manrico: Giuseppe di Stefano
Ferrando: Nicola Zaccaria
Ines: Luisa Villa
Ruiz: Renato Ercolani
Ein alter Zigeuner / An old gypsy: Giulio Mauri
Ein Bote / A messenger: Renato Ercolani
Choir and Orchestra of the Milan Scala
Herbert von Karajan, conductor
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miércoles, 19 de julio de 2017
MARIA CALLAS - La Vestale - Teatro alla Scala ....POR RITA AMODEI
Gaspare Spontini
LA VESTALE
Giulia - MARIA CALLAS
Licinio - FRANCO CORELLI
La Grande Vestale - EBE STIGNANI
Il Sommo Sacerdote - NICOLA ROSSI LEMENI
Cinna - ENZO SORDELLO
Un console - VITTORIO TATOZZI
L'aruspice - NICOLA ZACCARIA
Direttore - ANTONINO VOTTO
Regia - LUCHINO VISCONTI
Teatro alla Scala - 7 dicembre 1954
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miércoles, 12 de julio de 2017
Verdi "Macbeth" --de Sabata-- Enzo Mascherini -- Maria Callas . POR RITA AMODEI
Macbeth: Enzo Mascherini
Lady Macbeth: Maria Callas
Banco: Italo Tajo
Macduff: Gino Penno
Malcolm: Luciano della Pergola
Dama: Angela Vercelli
Medico: Dario Caselli
Domestico: Attilio Barbesi
Sicaro: Mario Tommasini
Araldo: Ivo Vinco
Coro del Teatro alla Scala di Milano
Orchestra del Teatro alla Scala di Milano
Conductor: Victor de Sabata
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lunes, 3 de julio de 2017
Maria Callas.UNA VOZ EN EL TIEMPO ......POR RITA AMODEI
María Callas, una voz de leyenda, es una producción de la BBC que recoge los primeros años de la carrera profesional de la cantante de ópera María Callas, sus éxitos, su retirada y su trágico destino. Todo ello es descrito mediante únicos e inéditos documentos de archivo, junto con una amplia selección de sus mejores actuaciones. El documental, uno de los que tiene mayor número de declaraciones de la cantante, revela su personalidad, marcada por un fuerte carácter y por la obsesión por el trabajo.
En María Callas, una voz de leyenda intervienen, además, personas que la conocieron, admiraron o criticaron, como el director de cine Luchino Visconti o la cantante Leila Gencer, y gente más anónima, como los trabajadores de La Scala. También figuran imágenes del rodaje de su única película, Medea, dirigida por Pasolini.
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María Callas ......POR RITA AMODEI
María Callas
(Maria Anna Sofia Cecilia Kalogeropoulos; Nueva York, 1923-París, 1977) Soprano estadounidense de origen griego. Convertida en un mito que sobrepasa con mucho el estrecho círculo de los amantes de la ópera, a ello han contribuido, sin duda, su portentosa voz, capaz de los matices y colores más insospechados, y su personal forma de abordar la interpretación de los personajes en escena. Verista, sensual y moderno, su estilo revolucionó los usos y costumbres de los grandes divos y divas de su época, mucho más estáticos en sus movimientos. También ayudaron a la gestación del mito, en buena medida, su desdichada vida privada y su prematura muerte.
Hija de un emigrante griego, María Callas regresó con su familia a Atenas cuando contaba trece años. Poco después ingresó en el Conservatorio de la capital helena, donde tuvo como profesora de canto a Elvira de Hidalgo. Su formación fue lenta y nada había en ella que permitiera presagiar a la futura diva; miembro de la compañía de la Ópera de Atenas desde 1940 hasta 1945, tuvo oportunidad de familiarizarse con los grandes papeles de su cuerda y de ganar experiencia escénica. El estreno de la ópera de Manolis Kalomiris El contramaestre, uno de los pocos títulos del repertorio contemporáneo que abordó en su carrera, y los papeles titulares de Suor Angelica y Tosca de Puccini y de Leonora del Fidelio beethoveniano, fueron algunos de los títulos que interpretó en esta primera época.
Tras rechazar un contrato en el Metropolitan Opera House de Nueva York, marchó a Italia, donde debutó en la Arena de Verona en 1947 con La Gioconda de Ponchielli. El éxito que obtuvo en esas representaciones atrajo sobre ella la atención de otros prestigiosos teatros italianos. Su carrera estaba desde entonces lanzada: protegida por el eminente director de orquesta Tullio Serafin, cantó Turandot, de Puccini, Aida y La forza del destino, de Verdi, e incluso Tristán e Isolda, de Wagner, ésta en versión italiana.
Su personificación de la protagonista de la Norma de Bellini en Florencia, en 1948, acabó de consagrarla como la gran soprano de su generación y una de las mayores del siglo. La década de 1950 fue la de sus extraordinarios triunfos: en absoluta plenitud de sus medios vocales, protagonizó veladas inolvidables, muchas de ellas conservadas en documentos fonográficos de inestimable valor, en las que encarnó los grandes papeles del repertorio italiano belcantista y romántico para soprano.
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María Callas
(Maria Anna Sofia Cecilia Kalogeropoulos; Nueva York, 1923-París, 1977) Soprano estadounidense de origen griego. Convertida en un mito que sobrepasa con mucho el estrecho círculo de los amantes de la ópera, a ello han contribuido, sin duda, su portentosa voz, capaz de los matices y colores más insospechados, y su personal forma de abordar la interpretación de los personajes en escena. Verista, sensual y moderno, su estilo revolucionó los usos y costumbres de los grandes divos y divas de su época, mucho más estáticos en sus movimientos. También ayudaron a la gestación del mito, en buena medida, su desdichada vida privada y su prematura muerte.
María Callas
Hija de un emigrante griego, María Callas regresó con su familia a Atenas cuando contaba trece años. Poco después ingresó en el Conservatorio de la capital helena, donde tuvo como profesora de canto a Elvira de Hidalgo. Su formación fue lenta y nada había en ella que permitiera presagiar a la futura diva; miembro de la compañía de la Ópera de Atenas desde 1940 hasta 1945, tuvo oportunidad de familiarizarse con los grandes papeles de su cuerda y de ganar experiencia escénica. El estreno de la ópera de Manolis Kalomiris El contramaestre, uno de los pocos títulos del repertorio contemporáneo que abordó en su carrera, y los papeles titulares de Suor Angelica y Tosca de Puccini y de Leonora del Fidelio beethoveniano, fueron algunos de los títulos que interpretó en esta primera época.
Tras rechazar un contrato en el Metropolitan Opera House de Nueva York, marchó a Italia, donde debutó en la Arena de Verona en 1947 con La Gioconda de Ponchielli. El éxito que obtuvo en esas representaciones atrajo sobre ella la atención de otros prestigiosos teatros italianos. Su carrera estaba desde entonces lanzada: protegida por el eminente director de orquesta Tullio Serafin, cantó Turandot, de Puccini, Aida y La forza del destino, de Verdi, e incluso Tristán e Isolda, de Wagner, ésta en versión italiana.
Su personificación de la protagonista de la Norma de Bellini en Florencia, en 1948, acabó de consagrarla como la gran soprano de su generación y una de las mayores del siglo. La década de 1950 fue la de sus extraordinarios triunfos: en absoluta plenitud de sus medios vocales, protagonizó veladas inolvidables, muchas de ellas conservadas en documentos fonográficos de inestimable valor, en las que encarnó los grandes papeles del repertorio italiano belcantista y romántico para soprano.
Además, inició la recuperación de algunas obras olvidadas de autores como Cherubini (Medea, una de sus creaciones más impresionantes y cargadas de dramatismo), Gluck (Ifigenia en Tauride), Rossini (Armida) o Donizetti (Poliuto), práctica esta que sería imitada por otras insignes sopranos como Joan Sutherland o Montserrat Caballé. En esos años, el director de cine y teatro Lucchino Visconti firmó para ella algunos de sus montajes más importantes, como La Traviata que pudo verse en 1955 en la Scala de Milán o la Anna Bolena que en la misma escena se representó en 1957.
Su vida personal, sin embargo, distó mucho de ser afortunada: su primer matrimonio (1949) con el empresario G. B. Meneghini se rompió al cabo de diez años, y su posterior relación con el millonario griego Aristóteles Onassis tampoco le aportó la felicidad ni la estabilidad necesarias para proseguir su carrera.
Ésta perdió fuerza en la década de 1960, y en 1965 anunció que se retiraba de los escenarios a consecuencia de su frágil salud. No obstante, no abandonó el canto, y así, en 1974 realizó junto al tenor Giuseppe Di Stefano una gira de conciertos por Europa, Estados Unidos y Extremo Oriente. En estos años se dedicó también a la enseñanza musical en la Juilliard School. Su muerte repentina, a causa de un ataque cardíaco, dejó un hueco en el mundo de la lírica que ninguna otra soprano ha sido capaz de ocupar.
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